Desde mi ventana

14.00

Solo tú puedes salvarte de ti misma.
Que nadie os engañe, no seáis ignorantes y negueis que la vida no es una cabrona. Lo es. Pero puedes quemar los cristales del pasado o pegarlos uno a uno y mirarte en ese espejo.

La poesía es visceral por naturaleza, viene de sitios íntimamente secretos y todo lo que aporta te penetra tan dentro que es capaz de perforar hasta la última gota. Somos arena, polvo efímero, vulnerables por la más suave caricia. No hablo de mis poemas, hablo la poesía en general. Ella es la única cosa que va más allá del poema, más allá de la rima, de los versos, de las estrofas, va más allá de la vida. Después de haberme enterrado en lo más profundo de mí, decidí quitarme toda esa tierra de encima y aprovecharla para plantarme de nuevo. Recogí los pétalos que me arrancaron, sembré de nuevo las semillas y abracé mis espinas. Dicen que hay personas que llegan para salvarte y yo no sé dónde había estado todo este tiempo, escondiéndome de mí.
Todos estos poemas han sido el salvavidas en medio de un eterno océano. Desde mi ventana no conocerás mi nombre (o sí), solo sentirás los gritos que siempre he querido callar.

Categoría:

Descripción

Autor: Alma Bellis

Año: 2022

Editorial: Postdata Ediciones

Sinopsis:

Solo tú puedes salvarte de ti misma.
Que nadie os engañe, no seáis ignorantes y negueis que la vida no es una cabrona. Lo es. Pero puedes quemar los cristales del pasado o pegarlos uno a uno y mirarte en ese espejo.

La poesía es visceral por naturaleza, viene de sitios íntimamente secretos y todo lo que aporta te penetra tan dentro que es capaz de perforar hasta la última gota. Somos arena, polvo efímero, vulnerables por la más suave caricia. No hablo de mis poemas, hablo la poesía en general. Ella es la única cosa que va más allá del poema, más allá de la rima, de los versos, de las estrofas, va más allá de la vida. Después de haberme enterrado en lo más profundo de mí, decidí quitarme toda esa tierra de encima y aprovecharla para plantarme de nuevo. Recogí los pétalos que me arrancaron, sembré de nuevo las semillas y abracé mis espinas. Dicen que hay personas que llegan para salvarte y yo no sé dónde había estado todo este tiempo, escondiéndome de mí.
Todos estos poemas han sido el salvavidas en medio de un eterno océano. Desde mi ventana no conocerás mi nombre (o sí), solo sentirás los gritos que siempre he querido callar.

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